BESOS DE HIELO.
Me fui dando cuenta de las cosas, de cómo el tiempo cambia, de los cambios comunes que tiene la vida. Las personas que están a nuestro alrededor, nuestros amigos y hasta nuestra propia familia. Los sentimientos desaparecen. Los recuerdos pierden su totalidad y la claridad con la que permanecen en nuestra mente haciendo que las ganas de recordarlos sean mínimas y lo cotidiano de la naturaleza como la madera que pierde su rigidez y su brillo convirtiéndose en una insignificante tabla que llega al punto de desmoronarse.
A pesar de sentirme libre de la prisión que en algún tiempo estuve, cuando las caídas eran cosas de la vida en vez de intentos fallidos que no obstante te perseguirán, cuando mis ojos notaban con precisión el intervalo después de la puesta del sol, donde el cielo se ilumina presenciando de tan maravillo crepúsculo a cambio de tan aburridora y cotidiana pared color azul celeste que al pasar el tiempo se notaba malgastada y con un tono grisáceo. He tenido cambios, de bien a mal, de mal a bien todos en un tiempo, un espacio y una situación diferente.
<<Los he tenido, los tendré y los tendremos>>
"sun hasn't died"
No podía controlarlo, mi respiración cada vez era más dificultosa, no había más remedio que observar, mirarlo fijamente mientras todos mis movimientos eran nulos, no podía impedirlo. Su presencia cada vez me intimidaba, el tiempo pasaba y sin saber la razón, se iba y el sueño me invadía.
¿Qué quiere de mí?
Siempre ha permanecido inmóvil, nunca se ha movido y puedo apostar a que nunca ah pestañeado, en cambio, siempre se ha mostrado en calma. Sigiloso y repentino.
Sus visitas, clandestinas y en silencio, sin la menor intención de irrumpir aquella tensión que hay entre nuestros cuerpos.
¡Juro que me estoy volviendo loca!
Mi madre me ha insistido en que es necesario llevarme al psicólogo, sacar algunos boletos e irnos a vivir en algún pueblo sin ninguna oportunidad de que yo enloquezca más. Mis amigos se han alejado de mí, no soporto la idea de compartir con personas que piensa que he perdido la cordura y la razón ¡Al diablo con todos los mortales!
Han pasado ya tres meses, nunca falla, llega a la hora habitual, sin importar donde esté o con quien.
Siempre estará allí.
Constantemente me contradigo, deseo no verlo más, pero si así fuera indudablemente lo extrañaría, claramente no estoy enamorada, simplemente siento algún tipo de... Curiosidad infantil.